La potencia sexual no tiene nada que ver con el tamaño
Es una de las preguntas más populares de todos los tiempos. ¡Claro que importa! Me gritó una vez una amiga. ¿Ah, sí? Pues no. Científicamente está comprobado que un pene modesto puede estimular la vagina igual o mejor que uno más grande, si se sabe ‘utilizar’. Abajo otro mito: es cierto que el placer no tiene nada que ver con el tamaño. De hecho, los expertos coinciden en que un pene grande y de gran grosor (pongamos a partir de los 20 centímetros de largo y con un perímetro de 15 centímetros) puede incluso hacer daño. ¿Lo mejor? Teniendo lo que se tenga, saberlo utilizar.
Los chicos se obsesionan más que las chicas con el tamaño de su pene, e ignoran que para lo único que vale estar ‘bien’ dotado es por su valor psicológico. Si bien es cierto que muchas mujeres, como mi amiga, muestran un mayor interés por un pene relativamente grande, obedece únicamente a motivos psicológicos: para compararse con los colegas o para aparentar lo ‘contenta’ que estás delante de tus amigas con el pene de tu novio. Y no saben que la estimulación erótica es subjetiva, no objetiva. Háganme caso: el tamaño del pene no es lo fundamental en la satisfacción sexual.
Es demasiado relativo decir que una relación sexual es mejor cuanto mayor sea el tamaño del pene. El placer se encuentra, sobre todo, en la fantasía de quien lo desea. Otra cosa es la realidad de quien lo posee. Así que fuera complejos: ni por más ni por menos. Lo importante es la persona, las caricias, la relajación, la erección y muchos otros factores. El tamaño es sólo uno de ellos. Y que no suene a tópico.
Los hombres suelen preocuparse más de que su pene ‘no dé la talla’ sin darse cuenta de que el sexo es algo más que eso. Según una investigación publicada por la revista urológica BJU Internacional, a ellas les interesa más la personalidad del sexo opuesto que el tamaño de su pene. Otras prefieren un miembro que no sea tan grande por preferir en sus prácticas sexuales tanto el sexo oral como el anal. Beverly Whipple, coautora del punto G, hizo un estudio minucioso sobre la conducta sexual femenina y señaló que si bien la práctica anal no está entre las variantes más requeridas por la mujer, el sexo oral es una de las más solicitadas. Así que ambos recursos son demasiado incómodos y requieren de ciertas destrezas con aparatos genitales demasiado grandes.
Al final, lo que hay es lo que hay y punto y lo mejor es que cada uno se acepte a sí mismo. No existe ningún órgano sexual igual a otro. Todos tienen sus diferencias y particularidades. Hay idealizaciones, fruto de una cultura que muchas veces no cuadra con la realidad de nuestros cuerpos. Nuestros genitales tienen sus propias características y debemos aprender a aceptarlos como partes únicas y fundamentales de un órgano que es la base fundamental de sensorialidad y contacto íntimo con el otro. En caso de considerar que el pene propio es realmente pequeño y afecta nuestra autoestima, podemos acudir a métodos naturales para su agrandamiento, pero siempre habiendo consultado a nuestro médico de cabecera. Repito: aceptémonos como somos.
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