Las verdades de los locos

Sacado de blogpelotudo.blogspot.com

Las mujeres no son tan brujas como los hombres las pintamos. De verdad lo digo. Lo que pasa es que a veces son la excusa perfecta para zafar de los planes de gente que, poco a poco, fue perdiendo los criterios de pertinencia.

La semana pasada un amigo me llamó para invitarme a un espectáculo de Stand Up e instantáneamente decidí que era preferible volver a quedar como un dominado y/o pollerudo que padecer esa mierda de plan un sábado a la noche.

Mauro: Mirá… no creo que mi mujer me deje, así que mejor no cuenten conmigo.
Hinchapelotas: Vas a ver que te va a dejar… pasame con ella que yo le digo que te deje ir.
Mauro: No. No creo.
Hinchapelotas: ¡Pero dale! (insistió) – Vas a ver que te va a dejar.

A veces me pregunto qué excusas pondrán los solteros. Eso, y cuándo fue que a nuestros amigos se les empezó a descalibrar tanto el concepto de diversión. Es como si cerrara los ojos y pudiera escucharlos debatiendo trivialidades, en un bar de San Telmo, cerveza caliente de por medio. ¡Por Dios, qué imagen más perturbadora! Todos rodeados de gente rara (altísima densidad de tipos con el pelo largo atado con una gomita), mucha jarra de cerveza (posiblemente rellenada con sobras de otras jarras… si es que alguna vez alguien dejó cerveza en esos bares) y mucha militancia en partidos minoritarios (todos socialistas inmundos, obvio). Yo las llamo “las tienditas del horror”.

Retomando. En un momento de la charla temí que su insistencia desbarate mi coartada, así que traté de encontrar un argumento más sólido que me permita pasar el sábado como se debe: en la cama.

Mauro: ¿Pero qué es toda esa mierda del Stand Up que está tan de moda ahora?
Hinchapelotas: Es un hombre en un escenario haciendo un monólogo.
Mauro: ¿Y qué más?
Hinchapelotas: Nada más. Es humor inteligente.

Toda esa intelectualidad de pacotilla me rompe soberanamente las pelotas. “Es humor inteligente” dijo este boludo mientras se subía a otra moda pasajera y no podía pensar en otra cosa que no sea romperle la cabeza con un cigüeñal de Falcon Futura con techo vinílico.

Mauro: ¿No hay vedettes, ni escenografía, ni nada de eso?
Hinchapelotas: Esto no es Sofovich…
Mauro: Ya veo que no.
Hinchapelotas: Es sólo un hombre con un micrófono, la escenografía no es importante, lo importante es lo que dice.
Mauro: Entonces hagamos esto: yo te doy el valor de la entrada y vos le decís al tipo este que lo vengo siguiendo hace años pero que ahora estoy postrado a una cama y no puedo ir. Que me mande el guión del monólogo al mail si lo que importa es lo que dice.
Hinchapelotas: ¿Pero cómo le voy a decir eso?
Mauro: Inventá que choqué a 300 con un Formula 3 y quedé tullido. Algo creíble. Hinchapelotas: Ufff…
Mauro: Nadie mira Formula 3. Quedate tranquilo que nunca se va a enterar que es mentira.
Hinchapelotas: Qué pelotudeces que decís.
Mauro: Si no tiene escenografía, ni vedettes, ni elenco, es mejor por escrito… ¿Qué sentido tiene encerrarse en un sótano con olor a pie de Taek-won-dista veraniego para ver a un tipo hablando con un micrófono? Decile que me mande el guión así me río mientras la enfermera me pone el papagallo.
Hinchapelotas: A veces pudrís Mauro.
Mauro: Y sí.

Al final me salí con la mía y me quedé en casa mirando tele.

Mi hipótesis es que el monólogo no es lo gracioso: lo gracioso del Stand Up es ver a un tipo haciendo catarsis. Como cuando te topás con un loco que habla solo en Florida o Lavalle, es lo mismo. La diferencia es que acá podés reírte del loco con la seguridad de que no va a llegar ningún defensor de los Derechos Humanos a hincharte las pelotas.

Fíjense que al final de cada gag siempre ponen cara de locos. Esa morisqueta es la clave de todo.

¿Qué hubiera sido de la carrera de Seinfeld, Jim Carrey o Chris Rock sin esa asombrosa capacidad que tienen para abrir sus párpados mucho más allá de los límites de sus iris? Esa es la parte más graciosa del show: la parte en que ponen abren mucho los ojos. De yapa les dejo ejemplos con tres tópicos habituales del Stand Up:

1) Equívocos y Contradicciones

¡Ahora las mujeres piensan que si no tomás Activia no cagás nunca más! ¡Están como locas entrándole a esos potecitos violetas! ¡Y la otra es el Actimel, que si no tomás uno por día te llenás de pestes! Si no tomás Activia no cagás y si no tomás un Actimel todos los días… ¡Cagaste!

seinfeld Las verdades de los locos
2) Cotidianeidad (acá todos los temas resultan conectables entre sí)

¿Por qué cuando estamos apurados esperamos el colectivo en el medio de la calle? ¿Arriesgar la vida acelera la llegada del colectivo? ¿Y por qué hay triples de miga y no hay triples de relleno? ¿Quién es el pelotudo que quiere un sándwich con el triple de miga? Debe ser el mismo que cree que el colectivo llega más rápido si lo esperamos en parados en el segundo carril de la avenida!

 

imgChris%2520Rock2 Las verdades de los locos 3) La batalla de los sexos

Viste que tu novia siempre te rompe las pelotas… “que ponete unas zapatillas limpias”, “que esa remera ya la usaste”, “que tenés que afeitarte y emprolijarte el pelo”… Y sin embargo Mariano Martínez o Luciano Castro nunca hacen de pediatras o de ingenieros civiles. Los tipos siempre son mecánicos, carniceros, cumbieros… ¡y la puta de tu novia muere por ellos! Miralo a Osvaldo Laport. Es más feo que la mierda, pero lo disfrazaron de indio y las minas morían por él porque cuánto más negros son, más les gustan a ellas. ¡Y a vos te rompen las pelotas para que estés de punta en blanco! La excepción a la regla es Mike Amigorena. Un amanerado haciendo de puto. O viceversa. Hoy a las minas les gustan negros y los putos. Qué negras putas que son.

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